Punto de quiebre | Ojos criminales que te siguen y persiguen

0
Posted 14 septiembre, 2018 by yrdiaz in INFORMACIONES
Ojos-que-te-siguen-1132x670

La mayoría de ellos viven en los márgenes del Guaire y otros menores residen en edificios invadidos cerca de Sabana Grande.

Nadie podía entrar o salir del bulevar sin que no fuera meticulosamente verificado y monitoreado. Era como si los postes y los bancos tuviesen instalados cámaras de circuito cerrado.

“Varias decenas de ojos te siguen desde que te bajas del carro, y sin que te des cuenta te van acompañando hasta tu destino final. Ya ellos saben para dónde fuiste, a hacer qué y cuánto podrías tardar. Es en ese momento cuando toman la decisión de esperarte para robarte, simplemente desvalijarte el carro o las dos cosas, todo depende de la impresión que les distes”, me dijo en una ocasión la tía Felipa cuando le pregunté sobre lo que ella sabía de la banda de menores que actúa a lo largo y ancho del bulevar de Sabana Grande.

La mayoría de ellos viven en los márgenes del río Guaire y ahora se han incorporado numerosos muchachos residentes de los edificios invadidos cerca del bulevar de Sabana Grande.

Los padres de muchos de ellos están vinculados de alguna forma al mundo del delito, por lo que el muchacho se convierte en un hijo de la calle y es en la calle donde aprenden a subsistir, a enfrentar la vida bajo sus propias reglas.

Las inclemencias de la naturaleza y las características propias de ese mundo donde subsisten los ha convertido en muchachos rudos, toscos, violentos e incluso insensibles, por lo que la víctima tiene muy pocas, casi nulas, posibilidades de ganar si intenta apelar a la compasión para que no lo roben o lo maten, por lo que se exige estar alerta.

Aquella tarde los dos soldados andaban de civil, pero los muchachos de inmediato detectaron o que eran policías o militares y lo primero que hicieron fue verificar que no andaban armados. Uno de los chiquillos se les acercó para pedirles algo de dinero y fue rechazado con un ademán y un no rotundo.

Los siguieron y vieron cuando se metieron en una tasca cercana a tomar licor. Al rato uno de ellos, el mayor de todos, entró a la tasca para “marcarlos” y verificó que andaban desarmados o si cargaban algún arma, la llevaban dentro de un morral que llevaban.

Decidieron esperarlos a la salida. Ya sabían que tenían dinero, cada uno un teléfono celular, una chaqueta y, por supuesto, el morral. Ese era el botín.

Al filo de la madrugada, los militares salieron a la calle con intenciones de fumar. Uno llevaba el bolso a la espalda. Los muchachos decidieron que había llegado el momento y les cayeron en manadas.

Eran más de 10. Lograron apoderarse del morral, aunque para ello tuvieron que apuñalar a los dos militares, quienes intentaron defender sus propiedades y sus vidas. Nadie salió en su ayuda. Uno de los desafortunados murió desangrado. Su compañero no pudo hacer mucho para ayudarlo. Casi que murió en sus brazos. Cuando llegó la ayuda, ya era demasiado tarde.

___________

Un llamado de sensibilización social

La trabajadora social de la UCV y participante del Centro Cultural de Izquierda, Gabriela Betancourt, quien emprende labores sociales con los menores que deambulan por Sabana Grande, destacó que han tenido contacto en pocas ocasiones con la banda de Los Cachorros, conocida por el homicidio de dos militares el 19 de marzo de 2017, y han logrado acercarse en forma más directa con otros grupos que actualmente solo “se defienden y organizan entre ellos para buscar comida”, por lo que instó a apoyarlos y no ser indiferentes frente a su situación. Asimismo hizo un llamado a los entes gubernamentales para seguir preocupándose por estos jóvenes que necesitan atención.

Fuente: CCS


About the Author

yrdiaz


0 Comments



Be the first to comment!


Leave a Response

(required)